Aquí, donde no debería estar, donde tú no deberías estar, me doy cuenta de que el placer y el dolor son lo mismo. El placer provoca dolor, y el dolor provoca placer. Ambos están impulsados por el fuego, como si éste fuese un semidiós que controla las dos pasiones a su voluntad, hiriéndonos y deleitándonos. Pero en realidad el fuego está dentro nuestro, somos nosotros los semidioses y los que hacemos que nuestra vida sea dolorosa, pero placentera.I'm willing to take the risk