Críptico. Así ha sido siempre. Lleno de simbolismos preciosos. Quizá demasiado barroco. Con espadas colgadas en la pared, árboles en las ventanas y coronas colgando en el aire. Pero Clump se lo llevó todo, y ahora las paredes blancas hacen juego con mi piel descolorida. Sigo imaginándolo apoyando su cabeza en mi vientre. Sigo imaginándonos bailando en la sala. Pero estoy bailando solo.
Sería tan cómodo que volviera... Que trajese de vuelta las nueve cajas con nuestra historia dentro. Volver a empapelar las paredes con las hojas verdes y no tener que volver a ver nunca el blanco. Que me trajera una toalla y ropa. Pero no, no volverá. Estoy desnudo y mojado en el suelo del salón, temblando al pensar en el momento de salir fuera. De salir a comprar ropa, muebles, toallas y quizá pintura y algo de comer. Me asusta el mundo real, es tan terrible...